jueves, 21 de octubre de 2010

Aceptar para cambiar.

Puede que haya muchas cosas de nosotros que no nos gusten. El aceptarlas, no supone validarlas, ni resignarse a ellas. El aceptarlas nos permite mirarlas y observarlas, de forma tranquila y serena. Solo si las aceptamos y observamos, podremos plantearnos la posibilidad de cambiarlas. Estos proyectos de cambio, los apoyamos en la realidad, en lo que es posible, en pequeñas dosis, y en metas cercanas, pero siempre desde la aceptación. ¿Cómo podríamos cambiar algo que no aceptáramos?.

PSYSI

miércoles, 20 de octubre de 2010

Acciones sencillas.

Las acciones pueden producir cambios en nuestros sentimientos. Si estamos tristes, decaídos, apáticos, sólo con un cambio de acción, eligiendo hacer alguna actividad que nos suela gustar, ejercicio, charlando con alguien que nos cae bien, o dándonos algún capricho, podemos cambiar nuestros sentimientos. Cuántas veces hemos escuchado cosas como éstas: estaba muy decaído, me puse a hacer un poco de ejercicio, y me sentí como nuevo. Estaba triste, me acerqué a ver a mi amigo, y charlando con él, se me pasó. Acciones tan sencillas como éstas, nos pueden cambiar sentimientos, que no nos gusta sentir. Lo sabemos. Lo sorprendente es que en muchas ocasiones, no lo hacemos.

PSYSI

martes, 19 de octubre de 2010

Autocomplacerme.


No intentemos solo complacer a los demás. Al final, cuando nos enfrentamos a las cosas y a las situaciones, pueden o no, estar aquellos a los que nos hemos dedicado a complacer. En muchas ocasiones solemos estar solos. Cuanto más preparados estemos, mejor vamos a poder manejar las situaciones que nos traiga la vida, o enfrentarnos a lo que tengamos que hacer. Pensemos en nosotros y en todas aquellas cosas que nos complacen, que nos hacen sentirnos bien. Ellas nos van a llenar de energía para poder seguir adelante. Es hermoso complacer a los demás. Es imprescindible autocomplacernos.
PSYSI

lunes, 18 de octubre de 2010

Si te retiras, no juegas.


Si bien es inteligente cambiar de dirección, cuando me doy cuenta de que el camino elegido no es el adecuado para mi. Esto no tiene nada que ver, con no acabar nada de lo que se empieza, cambiando continuamente de dirección por miedo al fracaso. Esto es: prefiero retirarme antes que perder. Perder es parte de nuestro crecimiento y de nuestro aprendizaje de vida. Si no acabamos lo que empezamos por el miedo a perder, nos quedaremos siempre en el mismo lugar, cargados con una mochila llena de frustraciones, y con nuestra autoestima por los suelos. Antes de cambiar de dirección, pregúntate si lo haces por miedo a perder, en cuyo caso continúa en ella. Ante ésto, será mejor aceptar la posibilidad de perder que retirarte, porque si te retiras no juegas.
PSYSI

viernes, 15 de octubre de 2010

Mensajero.


No seas mensajero de nada, ni de nadie. Deja que los demás descubran sus realidades o las de otros, en el momento que les corresponda. No se las hagas saber tu, no les lleves esa información. Lo más normal, es que maten al mensajero, ¿y quién no lo haría?. Si lo puedes evitar, no seas portador de malas noticias. Al mensajero de malas noticias, no se le espera con los brazos abiertos. No te disculpes pensando que estás ayudando, no lo estás haciendo, esa no es tu labor. Y si es una costumbre en ti, te evitarán, si les es posible.
PSYSI

jueves, 14 de octubre de 2010

No tenía que ser.


"No tenía que ser". No te empeñes. Todo tiene su límite, también el esfuerzo, el gasto de energía, el coste vital que te está suponiendo. Valora todo ésto, y si es demasiado alto, quizá, "no tenía que ser". Haz una retrospectiva de tu vida, y recuerda cuánto tiempo y energía habrías ahorrado, si hubieras puesto un límite adecuado a tu esfuerzo. Si no te hubieras empeñado, en lo que "no tenía que ser". Procuremos tenerlo en cuanta para el futuro. Todo tiene un límite, tu esfuerzo y tu desgaste también. Sólo tu sabes, dónde poner ese límite.
PSYSI

miércoles, 13 de octubre de 2010

Cógelas tu.

En algunas ocasiones nos comportamos como niños pequeños cuando necesitamos y demandamos amor. Nos cuesta menos que pedirlo. Así, nos ponemos tristes por pequeños motivos, nos sentimos desamparados después de crear múltiples pensamientos sobre ello, y hasta lloramos desconsoladamente. La conexión con nuestra infancia está clara. Cuando ésto nos ocurría, venían, nos cogían en brazos, nos besaban, nos abrazaban, nos decían que no pasaba nada, y nos mostraban su amor. ¿No crees que ya no tenemos edad para hacer lo mismo?. Si necesitas muestras de amor, pídelas, o simplemente cógelas tu mismo. ¿Qué te parece si te acercas y le abrazas?.

PSYSI