sábado, 8 de junio de 2013

Cuanto más le conozco, más le quiero.

Querer a alguien no es lo mismo que conocerlo. Tendemos a creer que conocemos a aquellas personas a las que queremos. Así nos llevamos algunos chascos. Unimos el amor al conocimiento, y no siempre es así. Hay personas que despiertan en nosotros el amor, sin conocerlas demasiado, y que a medida que las conocemos más profundamente, vamos dejándolas de querer. Y también al contrario, personas que cuanto más las conocemos, más las queremos. También existen las que conocemos bastante, y no sentimos ningún cariño por ellas. Hay personas que quieren directamente, sin conocer en absoluto a la otra persona, y que además desarrollan en su imaginación un conocimiento del otro, que nada tiene que ver con la realidad, así desaparece de golpe ese amor, cuando comprueban que no son quien ellos creían. No confundamos el querer con el conocer, en ocasiones se solapan, pero no necesariamente. Son aquellas ocasiones en que van a la par, cuando se establecen esas relaciones que todos queremos tener.

psysi

3 comentarios:

  1. Aguas profundas son las del conocimiento y es en su fondo donde reside el amor. Lo demás son maniobras superficiales, y lo digo con conocimiento.

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  2. Para bucear en esas aguas profundas del conocimiento, un requisito imprescindible es el tiempo.

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  3. Totalmente de acuerdo. Nos cegamos en que conocemos bien a ciertas personas porque han despertado en nosotros mucho cariño y, muchas veces, llegamos a quererlas sin realmente conocer quienes son...

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