viernes, 1 de junio de 2012

Etiquetas, juicios y desahogos.

Todos tendemos a contar a los demás las cosas que nos ocurren. Y si estas no han sido muy positivas, y alguien a tenido que ver con ello, necesitamos desahogarnos. En este desahogo cargado de emotividad, solemos etiquetar, calificar y juzgar a otros de forma muy negativa e hiriente. Parece que haciéndolo nos sentimos mejor. Pero no es cierto. El desahogo se produce de igual manera si contamos el hecho ocurrido, sin necesidad de colocar esas horribles etiquetas a otros. Ese componente de negatividad, de rabia, de frustración, de enojo con el que cargamos esos juicios, al primero que no le sienta bien es a nosotros. Y en muchos casos, nos arrepentimos . Además el que recibe esa información, sin juicios, lo agradece mucho.

PSYSI