viernes, 19 de noviembre de 2010

Sin errores, no hay camino.


A veces nos cuesta tanto elegir, porque no aceptamos que nuestra elección nos pueda llevar a algún error. Este miedo nos paraliza, y ahí nos quedamos bloqueados. O cada vez que se plantea en nuestra vida una elección, es un verdadero conflicto. Necesitamos aceptar que en la elección, está implícita la posibilidad de errar. Pero errar es una parte imprescindible del camino de la vida, de llegar a conseguir nuestras metas y nuestros anhelos, de madurar, de aprender, de crecer. Si ha sido un error, me hago la pregunta: ¿Qué he aprendido de ello?. Sin errores no hay camino. Sin camino, no hay vida.
PSYSI