miércoles, 24 de noviembre de 2010

Una bombilla que cambiar.


Antes de ponernos a pensar en cómo arreglar el mundo, deberíamos darnos una vuelta por nuestra propia casa. Puede que haya alguna bombilla fundida que tengamos que cambiar. Alguien que necesite un abrazo, o más atención. Una pequeña ayuda en la cocina. Unas palabras de ánimo. Un rinconcito para poner paz. Un momento para pedir perdón. ¡Una casa tiene tantas cosas que arreglar!. Y si lo piensas, es una buena forma de empezar a arreglar el mundo.
PSYSI