viernes, 8 de octubre de 2010

No confundamos.

No confundamos nuestras emociones. Cuando las emociones que sentimos no nos gustan, bien porque creemos que son inapropiadas, ¿cómo voy a sentir yo eso?, o porque son emociones que nos asustan, o son demasiado traumáticas. Tendemos a confundirlas. Así, un dolor muy profundo, podrá salir a la luz en forma de rabia. Un sentimiento de verguenza, pensaremos que es inseguridad, o un sentimiento de envidia, lo enmascararemos en forma de enfado. De ésta manera nos confundimos, y nuestros sentimientos, los profundos, los genuinos, se enquistan. Es muy importante saber y reconocerme, ¿qué estoy sintiendo?, y ¿por qué?. Si estas exteriorizando rabia, párate, y pregúntate, ¿qué me pasa?, ¿qué es lo que estoy sintiendo realmente?. Quizá encuentres otra respuesta, si es así, permítete sentirla.

PSYSI